Día 8, Ubud (Bali): Pura Tirta Empul, Tegalalang Rice Terrace y centro de Ubud.

Día 8, Ubud (Bali): Pura Tirta Empul, Tegalalang Rice Terrace y centro de Ubud.

En el día de hoy íbamos a visitar menos lugares de Bali porque uno de estos lo habíamos marcado en rojo, ¡un rojo pasión , no de peligro! 😀 y queríamos disfrutarlo como se merecía.

Templo hindú Pura Tirta Empul

Entusiasmados nos pusimos en marcha, ¿la razón? Nos tocaba visitar un templo hindú en el que no simplemente podíamos observar sino que podíamos interactuar con su religión, el Pura Tirta Empul, que significa “arroyo de cristal” . La entrada apenas cuesta 15000 IDR= 1€ y te prestan un pareo (das propina si quieres) y de uso obligatorio.

Con nuestro nuevos pareos

Este templo no destaca por su arquitectura, sino por las cualidades purificadoras que según los balineses posee el agua. Las leyendas dicen que sus aguas de manantial poseen poderes curativos, por esa razón, fieles de todas partes de la isla visitan el templo con afán de orar y purificarse en su piscina rectangular de piedra de koi.

Piscina de chorros del templo

Sabíamos de antemano, que los turistas (siempre respetando sus creencias) también eran bienvenidos y podían acompañarles en este precioso proceso de purificación y nosotros ya íbamos mentalizados para ello.

En el recinto, hay unas taquillas para guardar tus enseres y te prestan una toalla limpia.

Para meterte en la piscina y realizar el proceso de purificación, los hombres pueden entrar a pecho descubierto, pero con el pareo de cintura para abajo, en cambio, las mujeres, además del pareo, deben llevar una camiseta puesta, no es necesario que cubra los hombros.

Emocionados momentos antes de empezar con el ritual

Una vez vestidos para la ocasión, entramos en la piscina y fuimos pasando por cada una de las 12 fuentes, realizando el ritual en cada una de ellas, bueno, en realidad fueron 10 ya que por 2 de ellas no se debe pasar, está reservada para las ofrendas a los muertos.

El ritual, consistía en lavarse la cara tres veces, beber 3 veces del agua, tirarse agua por la cabeza realizar el movimiento del rezo en cada una de las fuentes, ¡Fue una experiencia divertidísima y muy gratificante! Por cierto, la piscina está llena de gigantes carpas que se acercan a los pies mientras estás en plena faena dándote algún que otro sustito… 😉

Rebecca en acción

Os recomendamos ir muy pronto porque a media mañana se masifica y se hacen colas tras las fuentes, incluso al irnos, se empezaba a formar cola para entrar en la piscina.

Y también creemos que es un sitio al que hay que ir con tiempo, sin prisas, ya que, no hay muchos sitios en indonesia en los que puedas interactuar de esta manera con sus costumbres religiosas y vale la pena disfrutar con calma de tan bonita experiencia.

Una vez purificados 🙂 , pusimos rumbo de nuevo a las terrazas de Tegalalang , donde esta vez sí, pudimos disfrutar del precioso colorido de sus terrazas, mientras disfrutábamos de una sabrosa comida desde un balcón de uno de sus cuantiosos restaurantes con vistas panorámicas…¡Cómo nos gusta la cocina de Bali! Mmmmmm…

Arrozales de Tegalalang desde las alturas.

 

Vistas desde uno de los balcones de las terrazas de Tegalalang.

Campesinos recolectando arroz

Para finalizar nuestro idilio con Tegalalang, paseamos por una de las diferentes rutas que recorren los arrozales y se adentran en la selva. ¡Ahora sí nos llevábamos el recuerdo que queríamos!

Panorámica de los arrozales

Por la tarde paseamos por el centro de Ubud, haciendo un poquito de gasto en sus pequeños comercios de ropa, de figuras de madera, comprando recuerdos…

Rebecca como loca de compras por el centro de Ubud

Antes de cenar, nos dimos un revitalizante masaje de 1 hora (6€) con aceites aromatizados.. ¡benditas manos! Y a esos precios no se puede perder la oportunidad de relajarse del ajetreo del día…

Para poner fin al día, cenamos en una terraza de la parte posterior de uno de los restaurantes céntricos de Ubud, con vistas espectaculares a preciosos “tajos” selváticos.

Pequeños restaurantes que sorprendían al adentrarse en sus espectaculares terrazas.

Y de ahí una última recomendación. Tenéis que entrar en los restaurantes del centro de Ubud y mirar que vistas poseen, porque algunos de ellos, desde afuera no parecen gran cosa, pero al adentrarse hasta sus terrazas…¡alucinas con las vistas! No perdáis la oportunidad de disfrutar de algunos de éstos!

Geniales vistas

 

                       

¡Nos vemos en el próximo post!

tuenmiviaje@gmail.com
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