Día 9, Ubud (Bali): Pura Taman Ayun, Pura Tanah Lot y Monkey Forest.

Día 9, Ubud (Bali): Pura Taman Ayun, Pura Tanah Lot y Monkey Forest.

En nuestro último día en Ubud, pusimos dirección sur, hacia los templos más alejados del centro.

Rebecca y sus imitaciones xD

 

La primera parada fue el Pura Taman Ayun (15000IDR=1€), un bello y espacioso templo que destaca por su arquitectura de págodas de negras cúpulas triangulares de diferentes alturas y su ambiente zen, dada la tranquilidad que transmiten sus verdes jardines entre amplios canales de agua.

Entrada del templo Pura Taman Ayun

 

Págodas del templo

 

El paseo se realiza alrededor de dichas págodas porque éstas, están rodeadas de un muro que no se permite traspasar, pero, que para nada te impide disfrutar de su belleza, ya que, no son altos y no interfieren en la visibilidad.

Nos pareció un templo muy fotogénico por sus simétricas construcciones, sus estanques repletos de flores de loto, sus perfectamente cuidados jardines y rodeados de los inmensos canales… Una corta parada, ¡pero obligatoria! ¡Es muy bonito!

Panorámica del bello templo.

 

Después pusimos rumbo al Pura Tanah Lot (30000IDR=2€), templo de la tierra en el mar, uno de los más populares de Bali, con una fama más que justificada… Este templo está ubicado en un lugar excepcional, un islote unido a la costa por un estrecho camino rocoso visible sólo en días con buena mar.

Pura Tanah Lot

 

Al llegar al templo se nos torció el día, en cualquier momento podía caérsenos el cielo encima y la luz dejó de ser la más apropiada para disfrutar del paisaje pero, en cambio, nos brindó un mar embravecido que daba lugar a un espectáculo de olas que golpeaban con violencia al templo, de tal manera, que a momentos incluso desaparecía engullido por el mar…¡Un espectáculo digno de ver! Al mal tiempo, buena cara… 😉

Pura Tanah Lot un poquito más cerca 😉

 

¡Y todavía más cerca! 😀

 

Dentro del recinto, vivimos una anécdota que a los “droneros” os podría interesar. Estábamos tranquilamente paseando, cuando dos trabajadores del templo se nos acercaron y muy amablemente nos preguntaron si dentro de nuestra mochila llevábamos un drone, a lo que respondimos afirmativamente y ellos sin perder la sonrisa nos comunicaron que lo podíamos usar sin problemas…¡previo pago de 600000IDR=42€! Como podréis imaginar, no veréis ningún vídeo nuestro de drone de aquí… 🙂

Circulando por unas bonitas calles de Ubud plagadas de banderas

 

Ya de camino al centro de Ubud, por casualidad, pasamos por delante del Monkey Forest   (50000IDR=3´50€). No teníamos pensado visitarlo porque habiéndolos visto en su hábitat natural en diversos países, ¿qué sentido tenía verlos en semicautividad? O al menos eso creíamos… Pues al pasar por delante de la entrada y ver a algunos de ellos jugando en una fuente nos entró el gusanillo…¡ya nos habían engatusado! Así que, compramos las entradas y decidimos echarle un ojo. ¡Y fue un acierto, lo pasamos genial!

Graciosos monos a la entrada del Monkey Forest

 

Por lo que vimos, los cerca de 700 macacos andan a sus anchas y viven en un ambiente muy parecido al de su hábitat natural, rodeados de 186 especies de árboles, eso sí, masificado por turistas que los agasajan a plátanos.

Interior del parque

 

Los monos carecen de miedo alguno y se acercan a recoger cualquier tipo de alimento que tengas en las manos y ¡cuidado, lo que no son alimentos también! Yo llevaba un desinfectante de manos enganchado en la mochila y uno de los macacos me lo arrebató de un tirón, lo abrió con una facilidad pasmosa y cuando se lo arrimaba a la boca le gritamos ¡Noooooooooo! De forma instintiva, a lo que respondió enfrentándose y sacándonos los colmillos… Nosotros lo habíamos intentado pero si se iba a poner así… ¡allá él! Jeje. Se subió a un árbol y le pegó un buen sorbo, puso cara extraña (muy expresivo el mono) 😀 pero lo volvió a probar a ver si el segundo sorbo estaba mejor que el primero, pero no. Su cara fue todavía peor y lo lanzó. A pesar de ser una “faena” para el macaco, la escena fue tronchante por su expresividad. Además, para redondear la anécdota, se nos acercó un vigilante del parque, quien pensábamos nos daría una reprimenda, se agachó y nos devolvió el botecito a la vez que se disculpaba…¡Qué amable y educado! Si la culpa era nuestra…

Aquí tenéis al ladrón con mi desinfectante de manos 😀

 

Os cuento la anécdota porque del mismo modo que nos robó el desinfectante, nos podría haber robado una cámara, bolso o cualquier otro objeto de valor y la escena hubiera pasado de tronchante a dramática, estos animales se las saben todas, así que, ¡mucho cuidado!

Mono comiendo sobre mi espalda.

 

Volviendo a lo que es el parque en sí, es un recinto precioso, lleno de árboles exóticos y poco comunes, con algunos caminos y puentes muy bonitos, deborados por la vegetación.

Puente de piedra repleto de lianas

 

Seguro que habrá diferentes opiniones, todas igual de respetables, acerca del Monkey Forest, pero pasamos una agradable hora y media y lo recomendamos como lo que para nosotros es, un lugar para pasar un buen rato interactuando con los macacos.

Los monos te arrebatan los plátanos de la mano

 

Y una vez salimos del parque, quisimos volver prontito a nuestro regalito de boda en forma de maravilloso apartamento, para así, disfrutar del The Limasan at Pondok Wahyu de Airbnb como se merecía y recuperar fuerzas porque al día siguiente empezábamos una nueva aventura en la isla de Java

 

 

 

Nos esperaba la reserva de tortugas marinas de Sukamade, el volcán Kawah Ijen, el Gunung Bromo…¡No te los pierdas en los próximos posts!

Aquí tenéis el mapa de la ruta:

           

 

tuenmiviaje@gmail.com
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